Todo mundo está en una búsqueda.
Unos buscan gasolina, otros buscan a Dios, algunos más buscan el amor, hay también los que buscan el éxito, el dinero, la paz mundial... hay muchos objetos o ideales para buscar. Sería importante primero emprender la búsqueda de uno mismo, de nuestro auténtico ser.
Cuando te conocí, encontré una amiga extraordinaria, una persona con la que extrañamente podía abrirme a hablar de muchos temas y con quien también tú me confiabas muchas cosas, con apenas una brevedad de tiempo de habernos hallado. Nunca busqué otra cosa en ti, sabía que estaba frente a alguien que había ganado un lugar en mi minúsculo corazón, ya te amaba como amiga.
Y de pronto ¡zaz!... estabas en cada uno de mis pensamientos. Busqué dentro de mi para saber qué onda conmigo, dándome cuenta que me gustabas mucho, porque pude ver tus ojos. No los ojos de múltiples destellos que deja enamorados a todos los hombres que pueden ver, sino tus ojos verdaderos que buscan el amor, la felicidad, la honestidad, la alegría para sus hijos, de esos ojos me enamoré, total y absolutamente.
Una nueva búsqueda: ¿cómo decirte que me gustas? Obvio, con un mensaje de guatsapp. Terrible idea. Me percaté entonces de mi torpeza en asuntos del amor.
Desde entonces no he dejado de buscar las formas para decirte lo maravillosa que eres, sumando otra búsqueda más: procurar por todos los medios posibles el que seas feliz y nunca más vuelvas a sufrir.
Sabes mejor que yo que estoy muy perdido en mi búsqueda, pero no me canso, prefiero hallar una gota de agua en el desierto para dártela, traer a tus manos una estrella fugaz para que pidas tu mayor anhelo, caminar por todo Insurgentes para que comas la fruta que se te antojó, atravesar la ciudad para llevarte una crepa de philadelphia con zarzamora, prefiero eso y buscar todas las formas en las que puedo provocar una sonrisa en tu rostro.
La felicidad no se busca, se construye con los materiales que puedan soportar las inclemencias del destino, se construye con fe, honestidad, pasión, amor del bueno, chocolates, palomitas, abrazos, tiempo, dedicación, paciencia, Netflix, panquesitos, un toque de locura... y una buena motivación, insisto: verte sonreír.
Unos buscan gasolina, otros buscan a Dios, algunos más buscan el amor, hay también los que buscan el éxito, el dinero, la paz mundial... hay muchos objetos o ideales para buscar. Sería importante primero emprender la búsqueda de uno mismo, de nuestro auténtico ser.
Cuando te conocí, encontré una amiga extraordinaria, una persona con la que extrañamente podía abrirme a hablar de muchos temas y con quien también tú me confiabas muchas cosas, con apenas una brevedad de tiempo de habernos hallado. Nunca busqué otra cosa en ti, sabía que estaba frente a alguien que había ganado un lugar en mi minúsculo corazón, ya te amaba como amiga.
Y de pronto ¡zaz!... estabas en cada uno de mis pensamientos. Busqué dentro de mi para saber qué onda conmigo, dándome cuenta que me gustabas mucho, porque pude ver tus ojos. No los ojos de múltiples destellos que deja enamorados a todos los hombres que pueden ver, sino tus ojos verdaderos que buscan el amor, la felicidad, la honestidad, la alegría para sus hijos, de esos ojos me enamoré, total y absolutamente.
Una nueva búsqueda: ¿cómo decirte que me gustas? Obvio, con un mensaje de guatsapp. Terrible idea. Me percaté entonces de mi torpeza en asuntos del amor.
Desde entonces no he dejado de buscar las formas para decirte lo maravillosa que eres, sumando otra búsqueda más: procurar por todos los medios posibles el que seas feliz y nunca más vuelvas a sufrir.
Sabes mejor que yo que estoy muy perdido en mi búsqueda, pero no me canso, prefiero hallar una gota de agua en el desierto para dártela, traer a tus manos una estrella fugaz para que pidas tu mayor anhelo, caminar por todo Insurgentes para que comas la fruta que se te antojó, atravesar la ciudad para llevarte una crepa de philadelphia con zarzamora, prefiero eso y buscar todas las formas en las que puedo provocar una sonrisa en tu rostro.
La felicidad no se busca, se construye con los materiales que puedan soportar las inclemencias del destino, se construye con fe, honestidad, pasión, amor del bueno, chocolates, palomitas, abrazos, tiempo, dedicación, paciencia, Netflix, panquesitos, un toque de locura... y una buena motivación, insisto: verte sonreír.

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